11 hábitos de autocortejo para fortalecer el amor propio

autocortejo

No se tú pero yo me cansé de esperar a que viniera alguien a hacerme feliz. Por eso me he dedicado al arte del autocortejo. ¿Cómo es es eso? Cada día hago pequeñas rutinas y hábitos para seducirme y nutrir mi amor propio.

El autocortejo es magia pura.

¿Por qué tengo que estar con alguien para pasarlo bien?

Y ojo, no te estoy diciendo que te encierres en tu mundo como un monje tibetano.

Lo que te propongo es que en esos momentos de contracción, cuando nos toca estar a solas con nosotras mismas, hagamos nuestro mejor esfuerzo para disfrutar del tiempo con esa persona que nos ha acompañado desde el primer aliento y que lo hará hasta el último: nosotras mismas.

Desde que hago esto no solo vivo mejor sino que además atraigo relaciones mucho más saludables, nutritivas y placenteras.

Cada día en mi consulta astrológica escucho mujeres que ponen mucha expectativa en sus relaciones actuales o en las que quieren tener, esperando que la pareja las haga felices.

Mujeres que trabajan mucho y cuando no están trabajando no saben qué hacer con su tiempo libre, entonces trabajan más o se extenúan en casa con oficios o dedicando toda su atención a la familia.

Mujeres que se exigen todo el tiempo y no saben relajarse.

Yo fui así por muchísimo tiempo y ahora cuando me veo en estas, me atajo.

Me fastidié horriblemente del afán de perfección.

De fustigarme con mis propios pensamientos de autoagresión (no estás suficientemente flaca, no hiciste check a toda la lista de 25 pendientes del día, comiste mucho dulce, no hiciste ejercicio, no tienes novio, etc, etc, etc.).

 

BASTA.

 

El autocortejo es un entrenamiento, pero no es para sufrir. Es justamente para disfrutar más.

Entonces, aquí te dejo una lista de 11 ideas que puedes poner en práctica para conquistar tu propio amor, en lugar de andar besando sapos esperando que ocurra algún milagro.

Mi reina, si tú no te amas, no hay Disney que valga. El amor que atraemos es el que nos damos.

Entonces seamos mujeres prácticas e inteligentes y empecemos a fortalecer nuestro amor propio.

Aquí te dejo mis ideas:

 

  1. Agradece. Dar gracias por lo que tienes, hasta las cosas más pequeñas enseña a nuestra mente a enfocarse en la abundancia y no en la escasez. Mi amiga Carla Alvarenga me dio la idea de escribir todos los días en papelitos lo que agradezco del día. En los días malos puedes sacar varios y recordar las cosas que agradeces. Por ejemplo: “Gracias por el helado de chocolate”; “Gracias por los tequeños”
  2. Invítate a salir. ¿Qué te gusta hacer con otros? ¿Qué te impide hacer eso que haces con otros contigo misma? Ir al cine, salir a comer, ir a ver una exposición y hasta tomarte un trago en un bar. A nadie le importa que estés sola en el cine, así que deja de pensar que eres una loser por hacerlo.
  3. Come rico y sano.  Diseñar un menú saludable (y posible) e irlo cumpliendo da una sensación deliciosa de bienestar y de autocuidado. No es para que te vuelvas loca contando calorías, por favor. Es ir comiendo más vegetales, fruticas, yogur, sopitas, cosas ricas que te nutran, sin mayores aspiraciones más que comer rico y más sano. Yo aprendí a hacer esto con mi amiga y nutricionista Ariana Araujo creadora de Método COMA. Ahí tienes tips buenísimo y si haces la consulta con ella, mejor aún.
  4. Échate cremitas. Este ha sido para mí un placer recién descubierto. Cuidarme la cara, echarme protector solar antes de salir, ponerme cremita en los pies (que son naturalmente secos) ha sido literalmente una caricia para mí misma y un ritual bonito que ahora practico a diario.
  5. Aprende a calmar tu mente. La base de todos estos hábitos de auto-látigo son nuestros pensamientos. La mente es un perro, así que puedes entrenarlo o dejar que se coma tus zapatos. Mi recomendación es empezar haciendo meditaciones guiadas (hay miles en Internet), puedes hacerlas al despertar o antes de dormir para relajarte. Te recomiendo esta serie de mi amiga y clienta MACY que puede ser un punto de arranque. También es buenísimo el programa de meditación de mi amiga Vicky De Bango que está en Spotify.
  6. Respira. Parece una tontería pero no lo es. Cada vez que te encuentres en tu mente diciéndote cosas horribles, respira. Es el suiche que te devolverá al presente. Hazlo todas las veces que sea necesario con amabilidad.
  7. Ríete de ti. Cuando yo me estoy armando la telenovela de Delia Fiallo en la cabeza aplico dos técnicas que son buenísimas. Me pregunto “¿esto es verdad?”. Cuando me doy cuenta de que es una construcción mental, se acaba el show. Y cuando voy a mi crisis favorita (tú seguro tienes la tuya también) que es ese huequito al que solemos ir cuando queremos sentirnos pobrecitas, me veo en el espejo y me río de mí o me digo: “ay, Mariana, ya vamos a empezar”y me volteo los ojos. Este ejercicio de disociarme del drama me ayuda muchísimo.
  8. Conócete. Cuando queremos conquistar a alguien buscamos saberlo todo de esa persona. Qué signo es (obvio, esto es lo primero que a mí me interesa jaja); qué le gusta hacer, comer, cómo es su familia, cuál es su comida favorita. Ahora, ¿te atreverías a hacer esto contigo misma? Para conocernos tenemos que pasar tiempo de calidad con nosotras. Observar nuestros pensamientos. Sentirnos. Solo si te conoces puedes darte lo que te gusta.

Si quieres conocerte más y fortalecer tu amor propio, te hago esta invitación a mi Aquelarre Digital “Conócete a través de tu Carta Astral”.

  1. Date placer. A veces estamos esperando que sea el otro el que nos brinde placer pero ¿qué pasa si el otro no está? Y no solo hablo de mastrubación, hablo de darnos placer como nos gustaría recibirlo, no nada más de orgasmos. Sutileza, caricias, fantasías, sensualidad. Eso que esperas DÁTELO y hazlo con generosidad y creatividad.
  2. Hazte nudes. A mí me encanta este item. Hacerme fotos sexys ha sido una manera hermosa de enamorarme de mi cuerpo y de amarlo tal como es. De reconocer sus puntos fuertes y de aceptar como bellos esos que antes no me gustaban tanto. De adulta he reconocido mi sensualidad y es algo que aprecio mucho. No tienes que manda la foto necesariamente. En principio puedes hacerlo para ti como un ejercicio terapéutico. Y luego si te sientes segura de ti y del destinatario, puedes enviarlo y jugar. (La foto de este post fue justamente el resultado de uno de estos juegos conmigo misma)
  3. Dite cositas cursis. Te vas a reír de mí. Yo viví varios años con un hombre que amé mucho. Y una de las cosas que más me gustaba era despertar con él. En el proceso de recuperarme de la pérdida de esa relación descubrí que yo podía amanecer así conmigo misma. Al levantarme yo me digo mentalmente cositas lindas. “Buenos días, mi amor”. “Qué bella amaneces, reina”. “Qué rico estar aquí contigo”. Si te sientes ridícula, recuerda que nadie te está viendo. Eso es para ti. Y te aseguro que será mucho mejor que decirte “Dios, qué sueño, qué fastidio ir para ese trabajo, ay, si por lo menos amaneciera con un jevo pero estoy más sola que la una”.

 

Como ves, nada de esto exige la inversión de cuantiosas sumas de dinero. Solo la intención y la constancia de fortalecer tu amor propio.

¿Agregarías alguna más? ¡Te leo!