Luna Llena en Acuario: Reinventar el amor 💓

Luna nueva en acuario

Crear duele. Para crear algo nuevo a veces nos toca soltar algo que ya no nos funciona, algo que ya no somos. Supone destruir creencias, soltar apegos e incluso puede implicar dolor físico. Lo sabe el artista que experimenta toda clase de sensaciones antes y durante el acto creativo. Lo sabemos cuando amamos y nos entregamos en el sexo. Lo sabe quien ha parido un hijo.

Amar también duele. Porque amar supone ser vulnerables. Soltar el control y las certezas y rendirse ante ese deseo de ser uno con el otro, aún cuando eso implique incomodarnos en tantos sentidos de nuestra vida.

Pero el amor duele más cuando nos aferramos a esos formatos que hemos aprendido. O cuando tratamos de adherirnos a los nuevos paradigmas, sin entender que la pauta de nuestro amor solo puede marcarla nuestro propio deseo, lo que funciona y necesita cada quien en cada momento. O cuando esperamos rosas rojas y en su lugar obtenemos un tipo que nos cambia el caucho y nuestro cerebro se resiste a leer el acto como un gesto amoroso.

Trascender el amor romántico para comprender nuestra propia forma de amar es parte del trabajo de conciencia al que nos invita nuestra vida y nuestras relaciones.

Es entender que el amor no es algodón de azúcar, sino pararte frente a un espejo y mirar lo bello y lo feo de ti reflejado en el otro. Sostener esa incomodidad sin apuntar con el dedo, permitirnos observar-nos. Cruzar ese puente que nos ofrece la oportunidad de avanzar hacia nosotros mismos.

Por eso el amor es incómodo, por eso a veces duele, por eso a veces creemos que no lo tenemos. Estoy convencida de que a cada minuto estamos recibiendo el amor que necesitamos. Y si tan solo pudiéramos soltar nuestras expectativas y observar lo que tenemos, lo que estamos recibiendo, sea para agradecerlo o para darnos cuenta del tipo de amor que nos damos a nosotros mismos y lo que esto atrae a nuestras vidas. O para decir: “esto no lo quiero porque no lo merezco” y después sostener el vacío, elegirnos. O para darnos cuenta de que ese gesto sencillo es inmenso y es oportuno.

La Luna está Llena en Acuario mientras escribo estas líneas. Como en cada Luna Llena tuve mi momento Pentecostés ayer, cuando además se encontraron el Sol (la conciencia) y Venus (el deseo) en Leo (el amor, la creatividad).

Elijo mi deseo, con todas las renuncias que eso implica. Con la incomodidad que supone no saber si va a manifestarse. Con la paciencia que merecen las grandes apuestas, esas que se hacen por amor verdadero y no por ego. Elijo no medir mi vida en función de si otros me eligen o no, me miran o no. Sé lo que quiero, porque eso que deseo me trasciende y no puedo hacer otra cosa sino rendirme ante ello. Verbalizarlo me libera, me llena de fe. No le doy a la vida pautas sobre cómo es el amor que me entrega. Escojo aprender a recibirlo tal y como es, sin juzgar. Integrando sus lecciones, valorando sus recompensas, apreciando sus formas y colores variopintos.

Salud por el deseo que nos enciende, que nos crea y nos re-crea. Salud por el amor que sale de la caja para reinventarse y confrontar nuestras viejas creencias. Salud por quienes nos aman a su manera y nos tienden el puente hacia la conciencia más elevada de nuestro ser.

Feliz Luna Llena en Acuario.