Luna Nueva en Virgo y las lecciones de mi abuela Rosa 🌹

Luna Nueva En Virgo

Confieso que empecé a querer a mi abuela Rosa después de que murió cuando yo tenía 24 años. Ella vivió 94. Pasó sus últimos años con nosotros. Fue una época difícil porque mi abuela sufría ataques psicóticos y al final también tenía demencia senil.

Su mente siempre fue el centro de las preocupaciones familiares, esa incomodidad y cierta vergüenza tan común en las familias en las que hay enfermedades mentales (que deben ser más o menos todas, pero nadie habla de esto).

Pero ha sido con el tiempo y con mi trabajo astrológico que he comprendido y valorado las cualidades de mi abuela Rosa. Era Virgo y su cuerpo era su templo. Por eso vivió tantísimos años. Dicen que era bruja, lo cual también despertaba cierto escozor entre los suyos. Una familia de intelectuales que valoraba tanto el pensamiento lógico nunca empatizó y mucho menos entendió sus dones. Mi abuela decía que era medium. Por supuesto esto siempre se simplificó en una sentencia: Rosa estaba loca. Punto.

Pero la base de sus controvertidos talentos era la sabiduría del cuerpo. Se cuidó con devoción hasta sus últimos días. Mi abuela daba cien vueltas al comedor cada día para ejercitarse. Se bañaba sin ayuda. Se empolvaba y maquillaba y siempre siempre se perfumaba con Jean Naté, ese aroma de las abuelas de la Venezuela saudita. Mi abuela Virgo iba a la peluquería antes de ir al médico. Mi mamá se desesperaba, porque la abuela era demandante, pero sabía quererla con lo que más le importaba: la llevaba donde la peluquera Rosario, le pintaba las uñas de las manos y los pies. Mi abuela no se arreglaba para nadie en particular: lo hacía para ella misma.

Rosa Antonia solo tenía una foto en su cuarto: la de ella cuando era joven. Cada tanto regreso a esa imagen. Cada vez me reconozco más en ella.

Mi abuela fue emprendedora: tuvo una quincalla donde vendía ropa importada. No era una mujer del hogar, tampoco una madre abnegada: era una mujer sensual que sabía disfrutar de la vida. Otro dato astrológico: Rosa tenía la Luna en Tauro (que yo heredé). La supo usar muy bien en sus días finales: “olvidaba” que había comido para volver a comer. Jamás perdió el apetito

La Luna está Nueva en Virgo y hoy cumpliría años mi abuela Rosa. Desde que murió siempre me ocurren milagros el 30 de agosto. No la quise mucho en vida porque no la entendía. Mi abuela no era una ancianita dulce que horneaba galletas. Pero mi abuela me cuidaba algunos días en el apartamento donde vivió sola en Chacao. Me dio su determinación, su empuje y pasión, también me dio la intuición, me hizo brujita. Su “locura” me enseñó y me sigue enseñando: es parte de mí y la uso para pensar y ser diferente, única. Para romper paradigmas, para innovar y reinventarme todas las veces que sea necesario.

La Luna en Virgo nos da la conciencia del cuerpo. Nos invita a cuidarnos y a purificarnos a través de las rutinas. La de hoy está ocurriendo en conjunción a Marte y en trígono a Urano en Tauro: una vida sana no tiene que ser una vida aburrida, y que lo diga Rosa. Al contrario.Cuidar de nosotros mismos nos da la fuerza para disfrutar una vida larga y emocionante. Es saber leer nuestro cuerpo para darnos lo que merecemos y necesitamos, para usarlo como el oráculo maravilloso que es y apreciarlo como fuente de gozo. Amarnos a nosotros mismos en los detalles de cada día es contar con una brújula precisa capaz de marcarnos nuestro mejor futuro mientras disfrutamos a plenitud del presente.

Nunca es tarde para amar (nos).

Gracias por tu vida, Rosa Zurita.
Y feliz Luna Nueva para todos.
Que sembremos intenciones de autocuidado, bienestar y amor propio.